Jack Taylor: Cuento lo que mi disco duro me permite

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Si algo cabe destacar de estas memorias, aparte de su divertido título, es la amenidad con la que Jack Taylor las relata. Es evidente que la intención del actor es que se lean, como puede comprobarse con las constantes referencias que hace al lector a lo largo del texto. No busca, pues, escribir por el mero hecho de satisfacer su ego –de hecho, de su discurso se desprende humildad más que otra cosa– y eso se agradece: no ataca a nadie, prefiere no hablar a meterse en berenjenales, y no se extiende en anécdotas –sabe cuándo hay que hacer uso de la elipsis o no detenerse en descripciones que no vienen a cuento–. De esta forma, Cuento lo que mi disco duro me permite resulta una lectura agradable.

Jack resume en apenas 130 páginas –en realidad algo menos, pues varias perteneces a imágenes y fotogramas–, toda una vida cinematográfica; un relato que estructura en torno a los tres países en los que más ha trabajado: EE.UU., México y España. Sin embargo, y él mismo lo reconoce a lo largo del libro, son muchas las cosas que se han quedado fuera del tintero. Un ejemplo de esas cosas que su “disco duro” parece haber borrado son los títulos del llamado “fantaterror español”. Aunque sin extenderse demasiado, hay palabras de cariño hacia Jesús Franco, Juan Piquer Simón y León Klimovski e incluso dedica unas líneas al rodaje de El buque maldito –aunque no parece sentirse muy orgulloso de ella–, pero el fan de este cine, quizá uno de los perfiles más interesados en la lectura del libro –yo mismo me incluyo–, echará en falta algún comentario, sea para bien o mal, sobre La orgía nocturna de los vampiros o Doctor Jekyll y el hombre lobo. Un olvido que contrasta con el sincero aprecio mostrado por el actor norteameticano hacia al cineasta Eugenio Mira –quien se ha encargado de prologar el libro–. A pesar de todo, queda compensado con unas cuantas líneas sobre aspectos del actor un tanto desconocidas: como sus primeros pasos como actor en su país de origen, su etapa mexicana, los sucesos que lo llevan a establecerse en España y las anécdotas durante el rodaje de La novena puerta.

Lo más criticable del libro es un aspecto extratextual. El poco mimo de la edición se materializa en una dejadez en el diseño –fotografías repetidas o con poca resolución, y con pésimas redacciones en los pies de imagen; y unos párrafos sin tratar, desordenados y con numerosos espacios en blanco sin saber por qué– y en el texto en sí –no tanto por las erratas, afortunadamente poco presentes, sino por cosas como párrafos sin acabar (página 129)–. No digo esto como una crítica destructiva, pero sí creo importante tomarse en serio estos aspectos.

Título: Cuento lo que mi disco duro me permite
Autor: Jack Taylor
Año: 2017
Editorial: Fundación Aisge
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