Infierno azul

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Quizá lo más típico que puede decirse de Infierno azul, y por lo que más la criticarán sus detractores, es que se trata de una película en la que está muy claro el referente. Se nota que Collet-Serra ha estudiado con detenimiento Tiburón, y no parece querer ocultarlo, más bien todo lo contrario, y eso aporta honestidad al resultado final. Pero el influjo de Spielberg no se debe solo al hecho de que el «malo» sea un escualo, la razón principal por la que los críticos hablarán de «copia» o «exploit», sino también por el ritmo de la película. El catalán maneja con acierto la tensión narrativa, creando momentos realmente agobiantes. Y es que en lugar de ofrecer al espectador una serie B pasada de rosca, en la que las apariciones del bicho asesino buscan la risa facilona, el director apuesta por el suspense y no parece que quiera regalar las apariciones del tiburón sin una «justificación».

No obstante, aun con lo señalado, es una película con personalidad. Sí, es una historia sobre el ser humano frente a la naturaleza, como suelen serlo casi todos los filmes del subgénero de monstruos marinos, pero de una propuesta muy simple, casi minimalista. Collet-Serra apuesta más por centrarse en el cómo que en el qué cuento, pues no se complica en cuanto al contenido. En Infierno azul no abundan ni los personajes ni los diálogos, y su trama es sencilla pero muy efectiva: una joven, Nancy (Blake Lively), marcha a una playa mexicana casi desconocida para surfear y, por varias circunstancias, quedará atrapada en un islote porque un tiburón blanco le impide volver a la orilla.

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Un aspecto interesante es el desarrollo de los personajes animales, el tiburón y la gaviota. El primero actúa de una manera más «humana» que animal, es decir, sus acciones parecen estar realizadas bajo el influjo de un sentimiento de venganza o por el mero placer de matar más que de alimentarse o de defenderse, por ello, sus ataques pueden resultar algo exagerados y con mucha más saña de lo que haría un animal de su especie en la realidad, pero no por ello resultan inverosímiles —de todas formas, cabe argumentar que estamos en el mundo de la ficción y su realidad no tiene por qué coincidir con la nuestra—. La gaviota tiene también un papel importante, pues resulta simpática y puede decirse que rebaja ciertos momentos de tensión con sus apariciones. Además es fácil empatizar con ella y es creíble que en una situación de supervivencia, porque Infierno azul tiene algo de survival horror, uno haga migas con un ser con el que puedes compartir el papel de presa.

Si bien habría que poner en duda el punto cómico que muchos la señalan —salvo un par de puntos—, lo que no puede negar es que Infierno azul es puro entretenimiento, de ese que te hace pasar un buen rato, que te engancha. Es una película que además ejemplifica a la perfección aquello del «menos es más», pues es sencilla pero divertida e incluso interesante.

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Título: Infierno azul (The Shallows)
Año: 2016
Nacionalidad: EE.UU.
Dirección: Jaume Collet-Serra
Reparto: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen, Sedona Legge, Janelle Bailey, Angelo Josue Lozano Corzo, José Manuel Trujillo Salas, Diego Espejel, Pablo Calva

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