Alan Smithee no salvó el mundo

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“¡Homenajes! ¡Son homenajes!”, dice Alan Smithee, protagonista y narrador de la novela –y también autor de esta, según apunta Sergi Álvarez en el prólogo–, en un momento en que es acusado de plagiar varios clásicos de la literatura. Quizá lo más fácil sería decir que Alan Smithee no salvó el mundo es una especie de relato Frankenstein, creado a partir de cachos de otras ficciones –cinematográficas o literarias–, pero creo más conveniente hablar de una obra con mucha personalidad y que muestra que para esto del “refrito” también hay que valer. Al fin y al cabo, si aprendemos a hablar copiando e imitando lo que oímos que otras personas dicen y no por ello imitamos, como hacen los loros, sino que creamos. ¿Por qué no va a ser en este caso lo mismo? Además, la gracia del texto reside en su orgía intertextual.

Y es que más que un collage, esta creación es un cariñoso homenaje al Séptimo Arte –que solo un cinéfilo como Sergi Álvarez (o Alan Smithee) podría escribir–, sobre todo al cine negro, al fantástico y a la serie Z. Referencias a Orson Welles, Humprey Bogart o los “Grimlers”, entre otros y otras, se dejan ver en esta novela. No obstante, es tal el homenaje que hasta la propia sala de cine, como espacio, es protagonista en uno de los momentos clave del relato.

También sobre literatura se habla en este libro. De hecho, parece haber algo de condena hacia el oficio de escritor, o el de algunos escritores mejor dicho. Muchas de las digresiones de Alan Smithee son reflexiones sobre la escritura, en las que llega a afirmar que los escritores son “yonquis de la narración”, “putas”, “esclavos”, etc.

Aunque precisamente no hay que hacer mucho caso a Alan, ya que hasta su propio autor reniega de él. Es un tipo del cual hay que reírse por no llorar, es odioso, maniático, racista despreciable, pero sobre todo cobarde, ya que todos los problemas tienen lugar precisamente por huir de otros anteriores: por no querer tener un hijo con su esposa es capaz de llegar a la extinción de la especie humana.

Muy digno de admirar es el aspecto narrativo. Da la sensación de que Sergi Álvarez (o Alan Smithee) escribe pensando en el lector: son frecuentes las referencias a este por parte de Alan, que será autor o no, pero sí sabemos narrador –y vaya movidas tiene en la cabeza–. Un punto también es el empleo de las notas a pie de página –algunas son desternillantes–.

Como las navidades están a la vuelta de la esquina y es probable que muchos seáis como yo, de esa gente que espera al último momento para comprar los regalos para nuestros seres queridos, podéis optar entre un “perrito kawai”, lo cual sería peligroso para ese “ser querido”, o un ejemplar de Alan Smithee no salvó el mundo, una novela muy divertida que además está editada por un editorial independiente –a las que hay que apoyar–.

PD: Sí, yo también busqué unas gafas que llevaba puestas.

Título: Alan Smithee no salvó el mundo
Autor: Sergi Álvarez
Año: 2018
Editorial: Orciny Press
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